Introducción

 

Recuerdo que en el colegio era un niño bastante des-adaptado respecto al proceso de enseñanza y aprendizaje que tuve que ir cursando (sobreviviendo diría yo) dentro del sistema estudiantil tradicional. Cuando llegó la hora de escoger la carrera, lo primero que se me cruzó por la mente fue “¡una profesión que no tenga que ver con números!”, realmente mi auto-conocimiento era paupérrimo por esos años y solamente llegué a atinar que la lógica matemática era uno de mis debilidades más notorias, debido a mi predominancia de pensamiento basal derecho y como consecuencia, la ejecución directa de alguna competencia de mi cuadrante débil (frontal izquierdo), me llevaba a un inevitable estrés y fatiga.

*(Te recomiendo leer mi primer artículo que escribí sobre el test Benziger dándole click aquí https://www.linkedin.com/pulse/maximizando-talento-test-benziger-jos%C3%A9-carlos-ch%C3%A1vez/).

Es por ello que me es muy satisfactorio ver hoy en día que más padres tienen una toma de conciencia más clara, al facilitar que sus hijos adolescentes pasen por algún test vocacional, que según acorde a la pre-disposición en su forma de razonar, ver el mundo, nivel de capacidad de análisis, inclinaciones a algún arte o ciencia; se llegue a tomar una mejor decisión más efectiva, siendo eficaz en que el joven termine la carrera y eficiente con el ahorro de energía, el tiempo que le tome culminar la misma, evitando reprobar los cursos y economizando los bolsillos de los padres.

El test Benziger, es una herramienta sumamente poderosa y precisa que lleva a una nivel superior de conocimiento, tanto para el joven como para los padres, sobre cuál sería la mejor opción para la elección de estudios de pre-grado. Con esto no quiero decir que el joven una vez bordeando los treinta, a través de que vaya alcanzando el expertise necesario para comenzar a realizar la ejecución real de su plan de acción de vida profesional, decida especializarse o ir a una dirección que está a unos metros (no kilómetros) de su formación universitaria. Pero es un tanto alarmante cuando por primera vez fui testigo de la cifra real de que un 60 % de jóvenes son los que se cambian de carrera o peor aún, se retiran de la universidad, dejando sus estudios inconclusos.

Factores Causantes

 

Son muchos factores; exigencia de padres con predominancia cerebral izquierda de pensamiento y por ende el adolescente, sus talentos naturales están ubicados en el hemisferio cerebral derecho; otro muy común es por buscar la aceptación y evitar el rechazo de sus progenitores, el adolescente termina aceptando alguna carrera impuesta. Otro importante comienza en la escuela; ya que el tipo de pensamiento que predominaba en el mundo industrial (el modelo escolarizado actual sigue en un paradigma industrial) era la preferencia por el pensamiento basal izquierdo (que domina los procedimientos, la organización, la rutina, el detalle y la productividad por mencionar algunos) y como la mayor parte de empresas americanas y europeas se desarrollaron en el siglo XIX, durante la revolución industrial, las demandas mundiales necesitaban personas que trabajasen y dominaran la rutina con una alta productividad, tanto en las fábricas como en las oficinas; es por ello que nuestras escuelas y universidades fueron diseñadas para cubrir esa necesidad claramente identificada.

Realidad (el aquí y el ahora)

 

Pero hoy en día, en un mundo con internet, el uso del móvil, el avance de la robótica, la globalización de la economía, el comercio virtual y un acceso masivo a una educación superior, ha hecho que todo se haya ido automatizando cada vez más frecuentemente y el Perú ya no es la excepción. En nuestro presente existe ya una caída en la demanda de trabajadores basales izquierdos y una mayor demanda de una fuerza laboral que domine competencias del hemisferio derecho del cerebro como: resolución de problemas, innovación, capacidad de adaptación, investigación de nuevos nichos de mercado, capacidad de escucha activa al personal de una organización, orientación al cliente, manejo de relaciones interpersonales y desarrollo de colaboradores.

 

Homologación de las carreras

 

Según la homologación de la Phd. Katherine Benziger las posibles profesiones por las que un adolescente o joven trabajador puede optar, según su estilo de pensamiento y una vez que aplique el test Benziger Thinking Styles Assessment, se pueden apreciar en el cuadro inferior:

 

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Conclusión

 

Según la ley de la dominancia cerebral, podríamos desarrollarnos de una manera muy productiva en carreras que son propia de nuestros cuadrantes auxiliares; pero si el joven se desarrolla desde un principio en una profesión que vaya acorde con su fluidez de pensamiento y nivel de alerta (introversión y extroversión), no solo va a desarrollar los trabajos de una manera mucho más eficiente, es muy probable que llega a la excelencia y maximización de toda su potencialidad cognitiva como profesional y por ende, como ser humano. Destacando en la genialidad de su especialización. ¿Y tú qué carrera tienes?